
El deseo es como la lluvia:Puede aparecer de improvisoo anunciarse sobre el horizonte,pero siempre acaba mojandoporque está en su naturaleza.El deseo es a la vidalo que el latido al corazón:es lo contrarío del vacío,un grito que liberalos silencios de la noche,la luz que iluminalas oscuridades del alma.Se desea de verdadhasta que pasa la tormenta,y nos sentimos saciados.Los colores entoncesvuelven a tener maticesy las sensaciones recobranla intensidad de lo normal.El deseo elude las reglas,es travieso, informal e insaciable.Inventamos ritos complicadospara acompañar al amor,pero lo real es el apetito del otro,que se impone con la fuerzade un volcán en erupcióny entra en contacto,como una marea imparablecon el nuestro propio.Y al final del camino,dos seres extenuadossentirán lo insondabledel espacio profundo,aunque pronto descubranque en realidad el apetitosigue bien vivo y esperandola siguiente oportunidadpara el placer compartido
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